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viernes, 7 de octubre de 2016

Un consumidor concienciado socialmente y con necesidad de mayor formación, según la "Encuesta de hábitos de consumo 2016"

La Mesa de Participación, grupo de trabajo constituido por las asociaciones de consumidores CEACCU, FUCI, CECU, UNAE y UCA/CAUCE y Mercadona, presenta la cuarta parte de la “Encuesta de Hábitos de Consumo 2016”. 

 La encuesta analiza los hábitos de compra y consumo de más de 2.000 consumidores, con el objetivo de conocer mejor al usuario e informarle, mejorar su protección y conocimiento, y fomentar un consumo responsable y sostenible.

En esta cuarta parte, y última de las que consta la encuesta, se analiza la responsabilidad social en los hábitos de producción y compra desde el punto de vista del consumidor. Para ello, se estudia la percepción y el conocimiento de la problemática y de las soluciones para evitar el desperdicio de alimentos, la sobre-producción mundial de alimentos, etc.
Los resultados completos de la encuesta se pueden encontrar en este enlace. Principales conclusiones :

 Nos encontramos con un consumidor más activo, concienciado y sensible con el desperdicio de alimentos o Así, el 94% de los encuestados consideran que el desperdicio de alimentos es un importante y grave problema.
Esto justifica que el 87% de los encuestados afirmen estar haciendo ya algo para evitar el desperdicio de alimentos. o El 67% de los consumidores encuestados consideran que la responsabilidad del desperdicio de alimentos es de "todos los eslabones de la cadena agroalimentaria". De manera particular, consideran que esta responsabilidad es de los consumidores (13%), las administraciones públicas (7%), la hostelería- restauración (5%), el distribuidor (4%) y el productor (3%). En tal sentido, los consumidores se sitúan a sí mismos como los principales responsables del desperdicio de alimentos, lo que denota un alto grado de autocrítica.
Por otro lado, los encuestados señalan una mayor sensibilización por parte del consumidor frente al resto. De hecho, la mayoría de consumidores (63%), considera que existe insuficiente sensibilización en las industrias, las empresas comercializadoras o la cadena agroalimentaria en general, siendo este porcentaje del 47% cuando se refiere a ellos mismos.

 La sostenibilidad de la cadena es un factor importante para los consumidores encuestados pero, principalmente, por la relación que establece con su salud. Entre los diferentes conceptos objeto de estudio, la salud es con diferencia el aspecto más valorado en referencia a la sostenibilidad de la cadena agroalimentaria (31%). En segundo lugar, y en porcentajes muy igualados, se sitúan la información nutricional (16%) y los impactos ambientales (15%). Más relegados se encuentran aspectos como las relaciones justas de la cadena (13%) o el valor ecológico (8%).

 Nos encontramos con un consumidor crítico pero poco formado. Así, cuando les preguntamos por diferentes términos relacionados con la sostenibilidad de la cadena, los transgénicos se posicionan entre los términos más conocidos con relación a los alimentos. Sin embargo, más de la mitad de la población desconoce el concepto de “huella ecológica”, solo una cuarta parte de los encuestados conoce el término de “alimentos irradiados” y sólo una quinta parte de los encuestados conoce o ha oído hablar de “soberanía alimentaria”. Como muestra el estudio, solo el 43% dice conocer el significado de “huella ecológica”. Sin embargo, cuando se explica el término, el 73% reconocen su importancia.

 En general, los consumidores encuestados se muestran preocupados y solidarios sobre la producción mundial de alimentos, aunque no todos, ni del mismo modo. o Así, resulta significativo que mientras la mitad de los encuestados (50%) cree que en el mundo se producen alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de sus habitantes, un 33% considera que no se producen suficientes y un 17% dice no saber nada al respecto. o Además, en referencia a cuál sería su opción preferida para garantizar el acceso a la alimentación para la mayor parte de la población, las respuestas más frecuentes son:

 53,2%, un reparto más equilibrado y solidario de los alimentos.
 41,2%, una gestión y concienciación contra el desperdicio de alimentos.
 2,8% el uso de técnicas de ingeniería genética como transgénicos y clonación.
 1,7% con un aumento de la producción, con las mismas técnicas actuales, aunque suponga un problema medioambiental.
 1,8% NS/NC.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Un consumidor más práctico, analítico y crítico en la lectura de las etiquetas, según la "Encuesta de hábitos de consumo 2016".

La Mesa de Participación, grupo de trabajo constituido por las asociaciones de consumidores CEACCU, FUCI, CECU, UNAE y UCA/CAUCE y Mercadona, presenta la tercera parte de la “Encuesta de Hábitos de Consumo 2016”.  
La encuesta analiza los hábitos de compra
 y consumo de más de 2.000 consumidores, con el objetivo de conocer mejor al usuario e informarle, mejorar su protección y conocimiento, y  fomentar un consumo responsable y sostenible.  

En esta tercera parte, de las cuatro que consta la encuesta, se analiza la percepción del consumidor sobre la información de los alimentos, los elementos que más valora del etiquetado, así como las necesidades de información, valorando también la forma en que recibe esta.  
Del mismo modo, sobre la información nutricional, se analiza  la percepción del consumidor en cuanto a sus hábitos alimenticios, los elementos informativos que considera más relevantes para una alimentación saludable y la necesidad y predisposición a participar en acciones formativas e informativas. 

Los resultados completos de la encuesta se pueden encontrar en este  enlace.  

Principales conclusiones :

En general, el consumidor percibe que en el ámbito de la alimentación, dispone de información suficiente. Sin embargo, se trata de una impresión que no se traduce en un mayor conocimiento, o en una información suficientemente útil a la hora de tomar elecciones de consumo. 

Nos encontramos con un consumidor más activo, exigente y que se informa. 
Así, el 71% contesta que "SI" busca información antes de comprar el producto, siendo la etiqueta la principal fuente de información, seguida de internet (7%) y la web de los establecimientos (2%).   

El consumidor es poco constante en su hábito de leer las etiquetas. 
Sólo el 44% de los consumidores encuestados afirman leer siempre la etiqueta, frente a un 55% que declaran que no la leen o sólo lo hacen de vez en cuando. Es necesario sensibilizar a los consumidores de la importancia que tiene leer la etiqueta, para no hacer una compra a ciegas. 

El grado de satisfacción y valoración del etiquetado de los alimentos debe mejorar. 
El análisis nos desvela que, la mayoría considera que los datos que recogen las etiquetas de los alimentos no son todo lo útiles que desearían y que sólo un 55% de los encuestados confía en dicha información. La mayoría (56%) piensa que las etiquetas no le son útiles, señalando los siguientes problemas: poca visibilidad (27%), confusión (23%) y poca relevancia (6%). 

Se observa, un consumidor  más práctico, más analítico y más crítico en la lectura de las etiquetas:  

- Mientras que ítems como las alegaciones nutricionales, en otro tiempo muy eficaces, pierden capacidad de atracción, se mantienen en niveles altos los relativos a los ingredientes del producto (segundo dato de la etiqueta en importancia, solo detrás de la fecha de caducidad).Es decir, el consumidor ya no se fiaría de la denominación para saber “qué” está comprando, sino que quiere comprobar por sí mismo la verdadera composición del alimento. 

- La información nutricional, a pesar de su reciente obligatoriedad, sólo se tiene como importante por el 6% de los encuestados, dándose una gran contradicción, ya que cada 
vez se da más importancia a la salud y, sin embargo, no se ve como dato relevante la información nutricional tan íntimamente ligada a ella.  

- Del mismo modo, es reflejo de esta desconfianza la escasa importancia que se concede a los sellos de certificación, a las alegaciones y el poco peso de la marca (sea esta comercial o de distribuidor).  La mayoría de los consumidores encuestados (72%) dice conocer bien la diferencia entre la fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, pero no llegan a asimilar sus diferencias ya que sólo la mitad asegura "No" consumir productos una vez superada la fecha de caducidad y sólo dos tercios reconoce el valor orientativo de la fecha de consumo preferente, con el consiguiente riesgo para la salud que esto puede suponer. Esto demuestra, una vez más, la importancia de hacer campañas útiles de formación e información al consumidor en ese sentido.  

El origen de los alimentos, pese a no ser un elemento obligatorio en el etiquetado de los alimentos, salvo excepciones, es un dato relevante para el consumidor. De hecho, para el 87% de los encuestados es muy importante o bastante importante.  

La etiqueta ideal, según los consumidores encuestados, sería: más sencilla, con letras más grandes y con palabras menos técnicas. 
Hay que destacar que, a pesar de las modificaciones introducidas en el reglamento 1169 sobre información facilitada al consumidor que ha obligado a ampliar el tamaño de letra de las etiquetas, la respuesta "que la letra sea más grande" es la segunda más señalada. Este hecho se ratifica cuando el consumidor encuestado señala como principal carencia de las etiquetas la poca visibilidad de estas.   En general, la percepción de los consumidores encuestados es que sus hábitos en alimentación son saludables. Así, el 77% indicó que sí los consideraba saludables, el 8% los considera No saludables y un 15% No sabe/No contesta.  

Casi dos tercios de los encuestados valoran positivamente las alegaciones nutricionales presentes en el etiquetado. 
Así, un importante grupo de encuestados ve positivo este tipo de alegaciones, ligándolo con alimentos de más calidad. Si bien, matizan que los consumen como un complemento nutricional. 

El contenido en grasas es el dato de la información nutricional más valorado por casi la mitad de los consumidores encuestados. 
Probablemente esto se deba a su incidencia negativa en la salud. Sin embargo, el resto de componentes que tienen la misma o más importancia que este, no son igual valorados, lo que reitera la falta de formación. 

El interés por los hábitos saludables y por la información nutricional del etiquetado de los alimentos es elevado, aunque no se corresponde con la demanda de información acerca de aspectos nutricionales y las vías de obtención de esta. 
Así, un tercio de los consumidores encuestados "No" se informan de aspectos relacionados sobre nutrición. El resto lo hace mayoritariamente a través de medios de comunicación, de especialistas o de amigos y conocidos. Llama la atención que un grupo importante de consumidores no sepa cuáles son sus fuentes de información, así como el bajo porcentaje de información que viene de especialistas. 

La predisposición a recibir formación e información en cuestiones de nutrición es alta entre los consumidores encuestados. 
Los datos obtenidos revelan que la mayoría de los consumidores (60%) valoraría positivamente incluir en el producto consejos nutricionales o dietéticos si se hace de un modo veraz, claro, sencillo y accesible. Además, el 67% de los consumidores estaría dispuesto a participar en programas formativos gratuitos para aprender a interpretar la información nutricional, siempre y cuando el formato se lo permita. En definitiva, las campañas informativas sobre nutrición y sus diferentes aspectos son necesarias, pero siempre de manera responsable, profesional y en formatos de fácil comprensión.





viernes, 17 de junio de 2016

La Mesa de Participación, presenta los primeros resultados de la "Encuesta Anual de Consumo 2016".


La Mesa de Participación, grupo de trabajo constituido por varias asociaciones de consumidores CEACCU, FUCI, CECU, UNAE y UCA/CAUCE y Mercadona, ha realizado este año una "encuesta de hábitos de compra y consumo" entre más de 2.000 consumidores con el objetivo de conocer mejor al consumidor e informarle, mejorar su protección y conocimiento, y  fomentar un Consumo Responsable y Sostenible.




En esta primera parte, de las cuatro que consta la encuesta, analizamos el lugar habitual de compra, el modo en que la realizan y los factores que influyen en el acto de compra, así como la frecuencia de compra y consumo de alimentos en general.

En general, los datos desvelan que el consumidor elije el formato supermercado, como su lugar de compra habitual y que la situación económica ha cambiado parte de sus hábitos de consumo. Por otro lado, la compra de productos frescos se impone ante el resto siendo su frecuencia de compra inferior a la de productos perecederos. 

Respecto al consumo, los datos reflejan que los hábitos alimentarios no son todo lo saludables que se desearía, y que el conocimiento sobre alimentos libres de alérgenos, ecológicos y/o transgénicos dista mucho de lo necesario.

Los resultados completos de la encuesta pueden encontrarlos en este enlace 

Principales conclusiones:

1.-  La mayoría de los encuestados (65%) señalan a los supermercados como el lugar habitual de compra. La preferencia de compra en los supermercados es la primera tanto en el ámbito rural (52%) como en el urbano (66%). El factor edad nos dice que los más jóvenes compran más en los supermercados e hipermercados. Y a medida que aumenta la edad aumenta el porcentaje de encuestados que compran en tiendas de cercanía, comercio local y mercados municipales. En el caso de las tiendas locales, la mujer opta en un 15% como lugar principal de compra frente a un 8% de los hombres. En cuanto a los hipermercados, optan el 14% de las mujeres frente a 28% de los hombres.

2.- La cesta de la compra habitual vía on-line no supera el 2% de los consumidores encuestados. En el sector agroalimentario "la compra habitual" a través de Internet se da en tan solo un 2%. El 59% afirma ir a la compra andando, el 35% en su vehículo particular, el 4% en el transporte público y solo un 2% lo hace a través de internet. Concretamente la encuesta revela que los hombres utilizan más el coche para realizar sus compras y que los mayores de 65 años acuden andando al establecimiento en mucha mayor proporción (79%), que lo más Jóvenes (47%). Se observa también que a medida que se incrementa el uso de Internet para realizar la compra, disminuye el uso de compra a través de llamada telefónica, por lo que la tendencia natural será que esta vaya perdiendo relevancia.

3.- La situación económica de los últimos años, ha provocado cambios en los hábitos de compra en el 75% de los encuestados. Fundamentalmente y por este orden, los consumidores hoy buscan más las ofertas (37%), aprovechan más la comida (23%), han reducido el gasto en alimentación (10%) o diversifican su compra (6%). Donde menos cambios se han detectado ha sido en las familias numerosas, posiblemente por el poco margen de maniobra del que disponen puesto que sin duda son los que suelen llevar las listas de las compras más ajustadas y mejor planificadas, mejor aprovechamiento de alimentos, etc.

4.- Los consumidores encuestados, en general, buscan las ofertas pero prefieren que estas se alejen de su ámbito más privado.

5.- Los consumidores optan mayoritariamente por el consumo de productos frescos frente al congelado o los platos preparados. Además cuanto más jóvenes son los consumidores, mayor es el porcentaje de los que optan por productos congelados (sobretodo) y/o preparados y menor el de los que optan por alimentos frescos. El producto que más adquiere el consumidor en formato congelado, es el pescado. Siendo este porcentaje algo mayor en el ámbito urbano que en el rural, un 23% en el rural frente al 26% del urbano, tres puntos de diferencia.
6.- La mayoría de los consumidores (80%) compra los productos frescos al peso. Existe bastante equilibrio entre los que prefieren pedir al vendedor lo que necesitan (40%) y los que prefieren elegirlo ellos mismos (40%). Un 19% de los encuestados suele adquirir los alimentos frescos cogiendo las bandejas preparadas por el establecimiento, aunque de éstos, un 7% lo hace por falta de tiempo, aunque preferiría comprar al peso. Factores como la disponibilidad de tiempo o la comodidad a la hora de hacer la compra pueden explicar las diferencias encontradas en los diferentes ámbitos, edades y resto de variables.
7.- Casi el 20% de los encuestados optan por productos libres de alérgenos bien por cuestiones de salud (8%) o porque los consideran más sanos (11%), siendo esta percepción mayor entre los más jóvenes. Factores como el nuevo reglamento de etiquetado, donde es obligatoria la mención de estos, las dietas o las modas, hacen que el consumo de estos productos crezca.
8.- La mayoría de los encuestados (46%), no consumen productos ecológicos por su precio. Además un 24 % desconoce lo que son los productos ecológicos, siendo este desconocimiento mayor en el ámbito rural, un 30% frente al 23% del ámbito urbano.
9.- El 70% de los encuestados, desconfían o desconocen los productos Transgénicos. Existe una gran desconfianza entre los consumidores a la hora de adquirir productos transgénicos, un 36% no se fía de ellos, un 11% considera que no hay suficiente información al respecto de futuros efectos en humanos y un 34% no sabe/no contesta, lo que refleja el gran desconocimiento al respecto.
10.- La mayoría de los encuestados realiza la compra de alimentos perecederos dos o tres veces por semana (47%), mientras que la compra de los alimentos no perecederos la realiza una vez a la semana (36%). Hemos detectado igualmente que a mayor edad mayor número de visitas a los establecimientos (menor compra por visita, mayor disponibilidad de tiempo para las compras, etc.) y que el número de visitas al establecimiento se reduce a medida que crece la unidad familiar (quizás la habitual mejor planificación y menor posibilidad de compra por impulso puedan ser factores determinantes).
11.- La mayoría de los consumidores encuestados consideran adecuados el tamaño de los envases, sin que esto influya de manera relevante en su frecuencia de compra. En la mayoría de los productos por los que se ha preguntado, el consumidor considera en general que el tamaño de los envases es el adecuado. No obstante, es importante puntualizar, que el 20% aproximadamente, los considera o demasiado grandes o demasiado pequeños.
12.- Las frecuencias de consumo de los distintos alimentos analizados, distan de lo idóneo y reflejan unos hábitos alimenticios poco saludables. Se detecta, sin embargo, una alimentación más equilibrada en las zonas rurales frente a las urbanas, pues tienen en las primeras un mayor consumo de pescado y legumbres , y un menor consumo de alimentos industriales, bebidas alcohólicas y bebidas refrescantes. Encontramos diferencias significativas entre hombres y mujeres y por rangos de edad, siendo los más jóvenes, los que peores hábitos tienen, por lo que podemos concluir que se hace necesaria  perseverar en la importancia de  una alimentación saludable entre los más jóvenes.
13.- Menos de una cuarta parte de los consumidores encuestados se alimentan fueran del hogar. Como es lógico, la frecuencia de las comidas fuera del hogar es mayor en el ámbito urbano que en el rural.

Como hicimos el año pasado, mensualmente a partir de hoy iremos publicando los resultados de cada las tres áreas restantes y diseñando acciones que permitan la mejora desde el consumidor hasta todos y cada uno de los eslabones que componen la cadena agroalimentaria. 

jueves, 10 de diciembre de 2015

Mercadona y las Asociaciones de Consumidores analizan el comportamiento del consumidor y su percepción de la Cadena Agroalimentaria

El nuevo consumidor realiza compras de menor tamaño y prioriza el factor precio en los productos que adquiere. Es un consumidor más consciente, e inteligente, porque sabe que lo puede encontrar en diferentes formatos y precios

Esta es la conclusión a la que han llegado Mercadona y las asociaciones de consumidores CEACCU, FUCI, CECU, UNAE y UCA/CAUCE, en el estudio con título “El nuevo perfil del consumidor”; en el que, a través de cinco capítulos, se analiza al nuevo consumidor desde diferentes perspectivas.
En esta publicación se presentan las conclusiones del quinto y último capítulo, “Cadena Agroalimentaria Sostenible ante el nuevo perfil del consumidor”. Esta parte del estudio, ha sido elaborada por UCA/CAUCE y ya puedes descargarlo en este enlace.


·         “Un consumidor más racional”
En tiempos de crisis, el motor que mueve a las personas consumidoras para organizar su compra es el factor precio. La pérdida de poder adquisitivo refleja el verdadero sentimiento actual de los clientes. Ha surgido un comprador mucho más racional, que organiza y piensa la adquisición de productos según este factor,que decanta en un alto porcentaje la tipología de compra que va a llevar a cabo.

·         “Un consumidor más informado”
Nos encontramos con un nuevo consumidor que valora mucho la disponibilidad de información en relación al establecimiento comercial y que apuesta por el fortalecimiento de estos canales informativos.
La tendencia actual es que el consumidor quiera conocer qué está comprando, cómo se ha elaborado, dónde se ha fabricado, optando en todo ello por una comunicación 2.0, dónde el consumidor pueda informarse y que se le responda con una atención al cliente diferenciada. Por eso se valora de manera muy positiva por el consumidor el uso de las redes sociales y sus potencialidades.

·         “Un consumidor que demanda más productos frescos”
En materia de consumo alimentario, el consumidor reivindica una mayor presencia de productos frescos en los mercados. Se considera tarea y responsabilidad de la distribución comercial el poder garantizar la existencia de este tipo de productos frescos en sus establecimientos o lineales. Para ello, el nuevo consumidor es sensible a la necesidad de revisar los canales de distribución para obtener unas condiciones más ventajosas tanto para la cadena, como para el consumidor final.


·         “Un consumidor socialmente más responsable”
Las demandas del consumidor apuntan en la necesidad de avanzar y situarse del lado de este nuevo perfil de consumidor, sensible con el mantenimiento de la sostenibilidad de la cadena alimentaria y con el necesario equilibrio de las vías económica, social y medioambiental, para encontrar un punto óptimo de nivelación de todos los que forman la cadena agroalimentaria. Términos como “eficiencia”, “productividad”, “sostenibilidad”, “beneficio compartido”, “trato al trabajador”,etc empiezan a formar parte de sus demandas y los factores que influyen en sus decisiones de compra.
Con esta publicación, se termina la serie de estudios que han elaborado en este informe conjunto Mercadona y las Asociaciones de Consumidores y que abarca la percepción y las necesidades de los consumidores desde el ámbito social, medioambiental, económico, de la salud y formativo-informativo.

Recordamos los capítulos del estudio “Nuevo perfil del consumidor” :

·         Seguridad Alimentaria: presente y futuro.
·         Responsabilidad social y empresarial y Desperdicio de Alimentos.
·         Cadena agroalimentaria sostenible ante el nuevo perfil del consumidor. La respuesta a la demanda de productos frescos.


martes, 13 de octubre de 2015

Mercadona y las Asociaciones de Consumidores analizan la percepción de la Seguridad Alimentaria en el consumidor

Para el consumidor español, en muchos casos es determinante el factor precio, pero sin querer renunciar a la Calidad y a la Seguridad Alimentaria del producto.

Esta es la conclusión a la que han llegado Mercadona y las asociaciones de consumidores CEACCU, FUCI, CECU, UNAE y UCA/CAUCE, en el estudio con título “El nuevo perfil del consumidor”; en el que, a través de cinco capítulos, se analiza al nuevo consumidor desde diferentes perspectivas.
En esta publicación se presentan las conclusiones del tercer capítulo, “Seguridad Alimentaria; Presente y Futuro”. Esta parte del estudio, ha sido elaborada por UNAE y ya puedes descargarlo en este enlace. Los dos capítulos restantes, también serán públicos y accesibles, a través de este mismo medio y el de las citadas asociaciones, en los próximos meses.
La Seguridad Alimentaria, un derecho y una exigencia del consumidor

·         “Hoy, la seguridad alimentaria es un derecho y una exigencia”. El consumidor quiere disfrutar de una dieta saludable elaborada con alimentos seguros y de calidad. Para garantizar este derecho, el consumidor debe ser consciente que alcanzar las máximas cotas de seguridad de los alimentos es una responsabilidad compartida y que requiere el compromiso absoluto de todos. Por eso, el estudio resalta que resulta fundamental formar e informar a los ciudadanos y concienciarles de que, como consumidores, forman parte de esta cadena en la que participan, también, las autoridades, los productores, los fabricantes y los distribuidores.
·         “El nivel de seguridad Alimentaria hoy en día es muy elevado”. Entre otras razones se esgrime que el desarrollo normativo al respecto ha ayudado mucho en los últimos años. Así, en la Unión Europea existen más controles que nunca para garantizar la seguridad alimentaria. Se dispone de una amplia y minuciosa legislación, diversos mecanismos de inspección y control sobre los Estados miembros, redes de alerta y sistemas de control de calidad. Todos ellos tienen como objetivo común la salud de los consumidores, la transparencia informativa y la correcta información sobre los alimentos.   
·         “El consumidor, en última instancia, es el que decide”. La seguridad alimentaria, se mueve al impulso de la ciencia y la técnica, creando nuevos sistemas de control y seguridad, nuevas sustancias y productos, y nuevos métodos de producción. La sociedad es la que realmente marca esta evolución, ya que dichos adelantos se implantan o se abandonan dependiendo de la acogida que el consumidor haga de los mismos.
·         “El futuro ofrecerá nuevas tendencias en los sistemas de producción y servicio”. Estas tendencias, deberán ser analizadas detenidamente desde el punto de vista de seguridad alimentaria y habrá que garantizar que el consumidor esté bien formado e informado para poder tomar decisiones con objetividad. El interés por ofrecer una gran variedad de productos y servicios al consumidor, unido a los problemas de agotamiento de los recursos, desperdicio de alimentos y globalización del comercio entre otros, harán que surjan estos nuevos escenarios. Pero no por nuevos serán menos seguros. Habrá que desarrollar los sistemas de control adecuados que garanticen la seguridad alimentaria, a la vez que se explica a la sociedad de manera trasparente qué se hace, porqué se hace y qué garantías tiene. 
·         “El consumidor de hoy, por lo general, confía en los productos que consume. No cuestiona la seguridad alimentaria, la da por hecha”. Sin embargo, quedan cosas por mejorar y desarrollar. Si se quiere seguir avanzando manteniendo esta confianza y mejorando, se debe trabajar, desde ya y desde todos los ámbitos, en mejorar, entre otros, los siguiente aspectos:
1.- Información. Los consumidores deben recibir de una manera clara, sencilla y eficaz, los datos claves de los productos. Es necesario hallar “Qué quiere o necesita saber el consumidor” del producto para no saturarlo de información innecesaria.

2.- Formación. El consumidor debe aprender y utilizar apropiadamente la información que se le ofrece para que haga una correcta selección, manipulación, uso y consumo del producto. Cada vez se dispone de más información pero no se avanza en conocimientos para interpretar, asimilar y utilizar provechosamente dicha información.

3.- Transparencia. La información y la formación que recibe ha de ser real, veraz, comprobable y, por tanto, transparente para que el consumidor confíe lo suficiente en ella.


Recordamos los capítulos del estudio “Nuevo perfil del consumidor” :


viernes, 22 de mayo de 2015

UNAE junto con las Asociaciones de Consumidores, CEACCU, CECU, FUCI, UCA/CAUCE, y Mercadona identifican cómo es el nuevo perfil del consumidor español


El nuevo perfil del consumidor español es un consumidor más eficiente y exigente, más preocupado por su salud, y más solidario y responsable. Además es más comunicativo y está más informado.
Esta es la conclusión a la que han llegado UNAE y las asociaciones de consumidores CEACCU, CECU, FUCI, UCA/CAUCE y Mercadona, fruto de su colaboración, tras realizar un estudio sobre “El nuevo perfil del consumidor”

El estudio sobre el nuevo consumidor recoge un análisis desde diferentes ámbitos como el social, medioambiental, económico, de salud y el formativo-informativo. Entre otros, revela factores como la evolución tecnológica, el binomio salud-alimentación y expone cómo la situación económica y social a nivel mundial han modificado su comportamiento. El consumidor de hoy no es el mismo que el de hace una década y así lo presentan las asociaciones de consumidores y Mercadona en un estudio de cinco capítulos.
Un consumidor más eficiente y exigente
La situación económica de los últimos años ha generado cambios en el perfil del consumidor medio. El consumidor de hoy está dispuesto a buscar lo que necesita, dispone de más opciones e información y ha aprendido a comprar donde encuentra aquello que quiere. En muchos casos es determinante el factor precio, pero no es el único. En ningún caso se renuncia a la Calidad y a la Seguridad Alimentaria del producto. Además, existen otros factores que están ejerciendo su influencia en los hábitos de compra: el consumidor comienza a demandar productos más saludables, medioambientalmente sostenibles, con formatos que faciliten evitar el desperdicio y que sean elaborados por empresas con una responsabilidad social reconocida y, todo ello, facilitado a través de los nuevos canales de compra.
Un consumidor más formado y más preocupado por su salud
Aunque, todavía queda mucho camino por recorrer, es cierto que una gran mayoría de la población española demuestra una preocupación por llevar una dieta sana; también lo es que menos de la mitad reconocen llevarla a cabo. Sin embargo, los esfuerzos que se están realizando desde todos los ámbitos permiten visualizar un cambio de tendencia en el consumo que repercutirá, en un futuro,en la disminución del sobrepeso y la obesidad y sus enfermedades derivadasen la población.
Un consumidor más solidario y responsable
Paulatinamente, y quizás incitada por la crisis económica, la sociedad se va haciendo consciente de que todos somos responsables, cada uno en su papel, para evitar el desperdicio de alimentos y fomentar un consumo responsable. El desperdicio de alimentos es el claro indicador de prácticas insostenibles desarrolladas en el mercado global. Todos los actores implicados –productores, distribuidores y consumidores- tenemos en nuestras manos avanzar en la solución de este gran problema. Las prácticas responsables, junto a un consumo informado y consciente, han de componer el escenario futuro para un cambio en el modelo agroalimentario, que deberá ser sostenible, capaz de alimentar a toda la población mundial y con el necesario equilibrio entre economía, sociedad y medioambiente.
Un consumidor más conectado
La segunda década del siglo está siendo, sin lugar a dudas, la de Internet, las redes sociales y los dispositivos inteligentes. El consumidor español actual destaca por hacer un uso masivo de tecnología, como la del smartphone, así como por confiar más en el comercio online o e-commerce; propiciado también por la necesidad de reducir el tiempo en los procesos de consumo. Además, todavía se tienden a infravalorar las ventajas que pueden ofrecer las redes sociales al consumidor. Sin embargo, éstas se han tornado en esenciales para el comercio y, en la próxima década, serán imprescindibles. La clave será la transparencia entre los actores.
Un consumidor más informado
Se configura un nuevo consumidor que valora mucho la disponibilidad de información. La tendencia es que quiera conocer qué está comprando, cómo se ha elaborado, dónde se ha fabricado. Para ello, se vuelve esencial la comunicación 2.0, a la que el consumidor recurre para informarse u obtener una atención al cliente diferenciada. Por eso valora de forma muy positiva el uso de las redes sociales.Sin embargo, se observa cómo los deseos e inquietudes del consumidor medio todavía no están sustentados en un conocimiento, real, imparcial, y formado de aspectos como la nutrición, la ecología, el desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria, la formación de precios, el desperdicio de alimentos, las alegaciones nutricionales, entre otros temas. Para mejorar el conocimiento del consumidor en estos factores, la labor e implicación de las asociaciones de consumidores así como la colaboración de Mercadona y la distribución, son fundamentales para favorecer la formación/información y la transparencia con y para los consumidores.

El estudio, que será público y accesible a través de este mismo medio y el de las citadas asociaciones, se irá presentando en los próximos meses en forma de capítulos:
·      Nuevos hábitos del consumo de alimentos. Decisiones de compra, factores y entorno.
·      Cadena agroalimentaria sostenible ante el nuevo perfil del consumidor. La respuesta a la demanda de productos frescos.
·      El gran reto de la digitalización en el sector alimentario.
·      Seguridad Alimentaria: presente y futuro.

·      Responsabilidad social y empresarial y Desperdicio de Alimentos.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Bulo Sobre Cremas Deliplus


No existe ninguna orden de retirada de productos como afirma el bulo

RNB denuncia una campaña a través de WhatsApp contra cremas de la marca Deliplus


•        El mensaje usurpa la identidad tanto de una médico como del propio Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid, y alude a una inexistente retirada de productos ordenada por Sanidad.

•        RNB ha denunciado el hecho a las autoridades y emprenderá acciones legales contra quienes atentan contra los productos de la marca Deliplus

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Valencia, 13 de mayo de 2015

RNB, interproveedor de Mercadona y fabricante de la gama de cremas de la marca Deliplus, denuncia la difusión a través de la red de mensajería WhatsApp de informaciones falsas que tratan de confundir a los consumidores y desacreditar y dañar a productos de la marca Deliplus.

En contra de lo que falsamente se da a entender, ni se ha procedido por parte de Sanidad a retirar ningún producto de la marca Deliplus, ni los mensajes han sido firmados ni enviados por una doctora del Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid, por lo que no pueden atribuirse al citado hospital, como así ha ratificado el propio centro sanitario.

Debido esta campaña difamatoria, RNB ha decidido presentar una denuncia ante las autoridades para que se identifique el origen de la misma y se actúe de forma inmediata contra sus inductores, contra los que la empresa tomará las medidas legales que correspondan.

RNB hace público este comunicado para informar a los usuarios de las cremas Deliplus, cuya seguridad es absoluta. Asimismo, hacemos un llamamiento a los ciudadanos para que, desde la responsabilidad, no difundan estos mensajes que sólo buscan desde la  más absoluta falta de ética, difundir falsedades entre la opinión pública y dañar a una marca y una empresa de reconocida solvencia y garantía.



·       El bulo que circula en Whatsapp: