La Mesa de Participación, grupo de trabajo constituido por las asociaciones de
consumidores CEACCU, FUCI, CECU, UNAE y UCA/CAUCE y Mercadona, presenta
la cuarta parte de la “Encuesta de Hábitos de Consumo 2016”.
La encuesta analiza los hábitos de compra y consumo de más de 2.000
consumidores, con el objetivo de conocer mejor al usuario e informarle,
mejorar su protección y conocimiento, y fomentar un consumo responsable y
sostenible.
En esta cuarta parte, y última de las que consta la encuesta, se analiza
la responsabilidad social en los hábitos de producción y compra desde
el punto de vista del consumidor.
Para ello, se estudia la percepción y el conocimiento de la
problemática y de las soluciones para evitar el desperdicio de
alimentos, la sobre-producción mundial de alimentos, etc.
Los resultados completos de la encuesta se pueden encontrar en este enlace.
Principales conclusiones :
Nos encontramos con un consumidor más activo, concienciado y sensible con el
desperdicio de alimentos
o Así, el 94% de los encuestados consideran que el desperdicio de alimentos es un
importante y grave problema.
Esto justifica que el 87% de los encuestados afirmen estar
haciendo ya algo para evitar el desperdicio de alimentos.
o El 67% de los consumidores encuestados consideran que la responsabilidad del
desperdicio de alimentos es de "todos los eslabones de la cadena agroalimentaria". De
manera particular, consideran que esta responsabilidad es de los consumidores (13%),
las administraciones públicas (7%), la hostelería- restauración (5%), el distribuidor (4%) y
el productor (3%). En tal sentido, los consumidores se sitúan a sí mismos como los
principales responsables del desperdicio de alimentos, lo que denota un alto grado
de autocrítica.
Por otro lado, los encuestados señalan una mayor sensibilización por parte del
consumidor frente al resto. De hecho, la mayoría de consumidores (63%), considera que
existe insuficiente sensibilización en las industrias, las empresas comercializadoras o la
cadena agroalimentaria en general, siendo este porcentaje del 47% cuando se refiere a
ellos mismos.
La sostenibilidad de la cadena es un factor importante para los consumidores encuestados
pero, principalmente, por la relación que establece con su salud. Entre los diferentes
conceptos objeto de estudio, la salud es con diferencia el aspecto más valorado en referencia a la
sostenibilidad de la cadena agroalimentaria (31%). En segundo lugar, y en porcentajes muy
igualados, se sitúan la información nutricional (16%) y los impactos ambientales (15%). Más
relegados se encuentran aspectos como las relaciones justas de la cadena (13%) o el valor
ecológico (8%).
Nos encontramos con un consumidor crítico pero poco formado. Así, cuando les
preguntamos por diferentes términos relacionados con la sostenibilidad de la cadena, los
transgénicos se posicionan entre los términos más conocidos con relación a los alimentos. Sin
embargo, más de la mitad de la población desconoce el concepto de “huella ecológica”, solo una
cuarta parte de los encuestados conoce el término de “alimentos irradiados” y sólo una quinta
parte de los encuestados conoce o ha oído hablar de “soberanía alimentaria”. Como muestra el
estudio, solo el 43% dice conocer el significado de “huella ecológica”. Sin embargo, cuando se
explica el término, el 73% reconocen su importancia.
En general, los consumidores encuestados se muestran preocupados y solidarios sobre la
producción mundial de alimentos, aunque no todos, ni del mismo modo.
o Así, resulta significativo que mientras la mitad de los encuestados (50%) cree que en el
mundo se producen alimentos suficientes para satisfacer las necesidades de sus
habitantes, un 33% considera que no se producen suficientes y un 17% dice no saber
nada al respecto.
o Además, en referencia a cuál sería su opción preferida para garantizar el acceso a la
alimentación para la mayor parte de la población, las respuestas más frecuentes son:
53,2%, un reparto más equilibrado y solidario de los alimentos.
41,2%, una gestión y concienciación contra el desperdicio de alimentos.
2,8% el uso de técnicas de ingeniería genética como transgénicos y clonación.
1,7% con un aumento de la producción, con las mismas técnicas actuales, aunque
suponga un problema medioambiental.
1,8% NS/NC.
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viernes, 7 de octubre de 2016
Un consumidor concienciado socialmente y con necesidad de mayor formación, según la "Encuesta de hábitos de consumo 2016"
viernes, 16 de septiembre de 2016
Un consumidor más práctico, analítico y crítico en la lectura de las etiquetas, según la "Encuesta de hábitos de consumo 2016".
La Mesa de Participación, grupo de trabajo constituido por las asociaciones de consumidores CEACCU, FUCI, CECU, UNAE y UCA/CAUCE y Mercadona, presenta la tercera parte de la “Encuesta de Hábitos de Consumo 2016”.
La encuesta analiza los hábitos de compra
y consumo de más de 2.000 consumidores, con el objetivo de conocer mejor al usuario e informarle, mejorar su protección y conocimiento, y fomentar un consumo responsable y sostenible.
En esta tercera parte, de las cuatro que consta la encuesta, se analiza la percepción del consumidor sobre la información de los alimentos, los elementos que más valora del etiquetado, así como las necesidades de información, valorando también la forma en que recibe esta.
Del mismo modo, sobre la información nutricional, se analiza la percepción del consumidor en cuanto a sus hábitos alimenticios, los elementos informativos que considera más relevantes para una alimentación saludable y la necesidad y predisposición a participar en acciones formativas e informativas.
Los resultados completos de la encuesta se pueden encontrar en este enlace.
Principales conclusiones :
En general, el consumidor percibe que en el ámbito de la alimentación, dispone de información suficiente. Sin embargo, se trata de una impresión que no se traduce en un mayor conocimiento, o en una información suficientemente útil a la hora de tomar elecciones de consumo.
Nos encontramos con un consumidor más activo, exigente y que se informa.
Así, el 71% contesta que "SI" busca información antes de comprar el producto, siendo la etiqueta la principal fuente de información, seguida de internet (7%) y la web de los establecimientos (2%).
El consumidor es poco constante en su hábito de leer las etiquetas.
Sólo el 44% de los consumidores encuestados afirman leer siempre la etiqueta, frente a un 55% que declaran que no la leen o sólo lo hacen de vez en cuando. Es necesario sensibilizar a los consumidores de la importancia que tiene leer la etiqueta, para no hacer una compra a ciegas.
El grado de satisfacción y valoración del etiquetado de los alimentos debe mejorar.
El análisis nos desvela que, la mayoría considera que los datos que recogen las etiquetas de los alimentos no son todo lo útiles que desearían y que sólo un 55% de los encuestados confía en dicha información. La mayoría (56%) piensa que las etiquetas no le son útiles, señalando los siguientes problemas: poca visibilidad (27%), confusión (23%) y poca relevancia (6%).
Se observa, un consumidor más práctico, más analítico y más crítico en la lectura de las etiquetas:
- Mientras que ítems como las alegaciones nutricionales, en otro tiempo muy eficaces, pierden capacidad de atracción, se mantienen en niveles altos los relativos a los ingredientes del producto (segundo dato de la etiqueta en importancia, solo detrás de la fecha de caducidad).Es decir, el consumidor ya no se fiaría de la denominación para saber “qué” está comprando, sino que quiere comprobar por sí mismo la verdadera composición del alimento.
- La información nutricional, a pesar de su reciente obligatoriedad, sólo se tiene como importante por el 6% de los encuestados, dándose una gran contradicción, ya que cada
vez se da más importancia a la salud y, sin embargo, no se ve como dato relevante la información nutricional tan íntimamente ligada a ella.
- Del mismo modo, es reflejo de esta desconfianza la escasa importancia que se concede a los sellos de certificación, a las alegaciones y el poco peso de la marca (sea esta comercial o de distribuidor). La mayoría de los consumidores encuestados (72%) dice conocer bien la diferencia entre la fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, pero no llegan a asimilar sus diferencias ya que sólo la mitad asegura "No" consumir productos una vez superada la fecha de caducidad y sólo dos tercios reconoce el valor orientativo de la fecha de consumo preferente, con el consiguiente riesgo para la salud que esto puede suponer. Esto demuestra, una vez más, la importancia de hacer campañas útiles de formación e información al consumidor en ese sentido.
El origen de los alimentos, pese a no ser un elemento obligatorio en el etiquetado de los alimentos, salvo excepciones, es un dato relevante para el consumidor. De hecho, para el 87% de los encuestados es muy importante o bastante importante.
La etiqueta ideal, según los consumidores encuestados, sería: más sencilla, con letras más grandes y con palabras menos técnicas.
Hay que destacar que, a pesar de las modificaciones introducidas en el reglamento 1169 sobre información facilitada al consumidor que ha obligado a ampliar el tamaño de letra de las etiquetas, la respuesta "que la letra sea más grande" es la segunda más señalada. Este hecho se ratifica cuando el consumidor encuestado señala como principal carencia de las etiquetas la poca visibilidad de estas. En general, la percepción de los consumidores encuestados es que sus hábitos en alimentación son saludables. Así, el 77% indicó que sí los consideraba saludables, el 8% los considera No saludables y un 15% No sabe/No contesta.
Casi dos tercios de los encuestados valoran positivamente las alegaciones nutricionales presentes en el etiquetado.
Así, un importante grupo de encuestados ve positivo este tipo de alegaciones, ligándolo con alimentos de más calidad. Si bien, matizan que los consumen como un complemento nutricional.
El contenido en grasas es el dato de la información nutricional más valorado por casi la mitad de los consumidores encuestados.
Probablemente esto se deba a su incidencia negativa en la salud. Sin embargo, el resto de componentes que tienen la misma o más importancia que este, no son igual valorados, lo que reitera la falta de formación.
El interés por los hábitos saludables y por la información nutricional del etiquetado de los alimentos es elevado, aunque no se corresponde con la demanda de información acerca de aspectos nutricionales y las vías de obtención de esta.
Así, un tercio de los consumidores encuestados "No" se informan de aspectos relacionados sobre nutrición. El resto lo hace mayoritariamente a través de medios de comunicación, de especialistas o de amigos y conocidos. Llama la atención que un grupo importante de consumidores no sepa cuáles son sus fuentes de información, así como el bajo porcentaje de información que viene de especialistas.
La predisposición a recibir formación e información en cuestiones de nutrición es alta entre los consumidores encuestados.
Los datos obtenidos revelan que la mayoría de los consumidores (60%) valoraría positivamente incluir en el producto consejos nutricionales o dietéticos si se hace de un modo veraz, claro, sencillo y accesible. Además, el 67% de los consumidores estaría dispuesto a participar en programas formativos gratuitos para aprender a interpretar la información nutricional, siempre y cuando el formato se lo permita. En definitiva, las campañas informativas sobre nutrición y sus diferentes aspectos son necesarias, pero siempre de manera responsable, profesional y en formatos de fácil comprensión.
La encuesta analiza los hábitos de compra
y consumo de más de 2.000 consumidores, con el objetivo de conocer mejor al usuario e informarle, mejorar su protección y conocimiento, y fomentar un consumo responsable y sostenible.
En esta tercera parte, de las cuatro que consta la encuesta, se analiza la percepción del consumidor sobre la información de los alimentos, los elementos que más valora del etiquetado, así como las necesidades de información, valorando también la forma en que recibe esta.
Del mismo modo, sobre la información nutricional, se analiza la percepción del consumidor en cuanto a sus hábitos alimenticios, los elementos informativos que considera más relevantes para una alimentación saludable y la necesidad y predisposición a participar en acciones formativas e informativas.
Los resultados completos de la encuesta se pueden encontrar en este enlace.
Principales conclusiones :
En general, el consumidor percibe que en el ámbito de la alimentación, dispone de información suficiente. Sin embargo, se trata de una impresión que no se traduce en un mayor conocimiento, o en una información suficientemente útil a la hora de tomar elecciones de consumo.
Nos encontramos con un consumidor más activo, exigente y que se informa.
Así, el 71% contesta que "SI" busca información antes de comprar el producto, siendo la etiqueta la principal fuente de información, seguida de internet (7%) y la web de los establecimientos (2%).
El consumidor es poco constante en su hábito de leer las etiquetas.
Sólo el 44% de los consumidores encuestados afirman leer siempre la etiqueta, frente a un 55% que declaran que no la leen o sólo lo hacen de vez en cuando. Es necesario sensibilizar a los consumidores de la importancia que tiene leer la etiqueta, para no hacer una compra a ciegas.
El grado de satisfacción y valoración del etiquetado de los alimentos debe mejorar.
El análisis nos desvela que, la mayoría considera que los datos que recogen las etiquetas de los alimentos no son todo lo útiles que desearían y que sólo un 55% de los encuestados confía en dicha información. La mayoría (56%) piensa que las etiquetas no le son útiles, señalando los siguientes problemas: poca visibilidad (27%), confusión (23%) y poca relevancia (6%).
Se observa, un consumidor más práctico, más analítico y más crítico en la lectura de las etiquetas:
- Mientras que ítems como las alegaciones nutricionales, en otro tiempo muy eficaces, pierden capacidad de atracción, se mantienen en niveles altos los relativos a los ingredientes del producto (segundo dato de la etiqueta en importancia, solo detrás de la fecha de caducidad).Es decir, el consumidor ya no se fiaría de la denominación para saber “qué” está comprando, sino que quiere comprobar por sí mismo la verdadera composición del alimento.
- La información nutricional, a pesar de su reciente obligatoriedad, sólo se tiene como importante por el 6% de los encuestados, dándose una gran contradicción, ya que cada
vez se da más importancia a la salud y, sin embargo, no se ve como dato relevante la información nutricional tan íntimamente ligada a ella.
- Del mismo modo, es reflejo de esta desconfianza la escasa importancia que se concede a los sellos de certificación, a las alegaciones y el poco peso de la marca (sea esta comercial o de distribuidor). La mayoría de los consumidores encuestados (72%) dice conocer bien la diferencia entre la fecha de caducidad y fecha de consumo preferente, pero no llegan a asimilar sus diferencias ya que sólo la mitad asegura "No" consumir productos una vez superada la fecha de caducidad y sólo dos tercios reconoce el valor orientativo de la fecha de consumo preferente, con el consiguiente riesgo para la salud que esto puede suponer. Esto demuestra, una vez más, la importancia de hacer campañas útiles de formación e información al consumidor en ese sentido.
El origen de los alimentos, pese a no ser un elemento obligatorio en el etiquetado de los alimentos, salvo excepciones, es un dato relevante para el consumidor. De hecho, para el 87% de los encuestados es muy importante o bastante importante.
La etiqueta ideal, según los consumidores encuestados, sería: más sencilla, con letras más grandes y con palabras menos técnicas.
Hay que destacar que, a pesar de las modificaciones introducidas en el reglamento 1169 sobre información facilitada al consumidor que ha obligado a ampliar el tamaño de letra de las etiquetas, la respuesta "que la letra sea más grande" es la segunda más señalada. Este hecho se ratifica cuando el consumidor encuestado señala como principal carencia de las etiquetas la poca visibilidad de estas. En general, la percepción de los consumidores encuestados es que sus hábitos en alimentación son saludables. Así, el 77% indicó que sí los consideraba saludables, el 8% los considera No saludables y un 15% No sabe/No contesta.
Casi dos tercios de los encuestados valoran positivamente las alegaciones nutricionales presentes en el etiquetado.
Así, un importante grupo de encuestados ve positivo este tipo de alegaciones, ligándolo con alimentos de más calidad. Si bien, matizan que los consumen como un complemento nutricional.
El contenido en grasas es el dato de la información nutricional más valorado por casi la mitad de los consumidores encuestados.
Probablemente esto se deba a su incidencia negativa en la salud. Sin embargo, el resto de componentes que tienen la misma o más importancia que este, no son igual valorados, lo que reitera la falta de formación.
El interés por los hábitos saludables y por la información nutricional del etiquetado de los alimentos es elevado, aunque no se corresponde con la demanda de información acerca de aspectos nutricionales y las vías de obtención de esta.
Así, un tercio de los consumidores encuestados "No" se informan de aspectos relacionados sobre nutrición. El resto lo hace mayoritariamente a través de medios de comunicación, de especialistas o de amigos y conocidos. Llama la atención que un grupo importante de consumidores no sepa cuáles son sus fuentes de información, así como el bajo porcentaje de información que viene de especialistas.
La predisposición a recibir formación e información en cuestiones de nutrición es alta entre los consumidores encuestados.
Los datos obtenidos revelan que la mayoría de los consumidores (60%) valoraría positivamente incluir en el producto consejos nutricionales o dietéticos si se hace de un modo veraz, claro, sencillo y accesible. Además, el 67% de los consumidores estaría dispuesto a participar en programas formativos gratuitos para aprender a interpretar la información nutricional, siempre y cuando el formato se lo permita. En definitiva, las campañas informativas sobre nutrición y sus diferentes aspectos son necesarias, pero siempre de manera responsable, profesional y en formatos de fácil comprensión.
viernes, 17 de junio de 2016
La Mesa de Participación, presenta los primeros resultados de la "Encuesta Anual de Consumo 2016".
La Mesa de Participación,
grupo de trabajo constituido por varias asociaciones de consumidores CEACCU,
FUCI,
CECU,
UNAE y UCA/CAUCE y Mercadona, ha realizado
este año una "encuesta de hábitos de compra y consumo" entre más de
2.000 consumidores con el objetivo de conocer mejor al consumidor e informarle,
mejorar su protección y conocimiento, y fomentar
un Consumo Responsable y Sostenible.
En general, los datos desvelan que el consumidor
elije el formato supermercado, como su lugar de compra habitual y que la
situación económica ha cambiado parte de sus hábitos de consumo. Por otro lado,
la compra de productos frescos se impone ante el resto siendo su frecuencia de
compra inferior a la de productos perecederos.
Respecto al consumo, los datos
reflejan que los hábitos alimentarios no son todo lo saludables que se
desearía, y que el conocimiento sobre alimentos libres de alérgenos, ecológicos
y/o transgénicos dista mucho de lo necesario.
Los resultados completos de la encuesta pueden
encontrarlos en este enlace
Principales conclusiones:
1.- La mayoría de los encuestados (65%) señalan a
los supermercados como el lugar habitual de compra. La preferencia de compra en
los supermercados es la primera tanto en el ámbito rural (52%) como en el
urbano (66%). El factor edad nos dice que los más jóvenes compran más en los
supermercados e hipermercados. Y a medida que aumenta la edad aumenta el
porcentaje de encuestados que compran en tiendas de cercanía, comercio local y
mercados municipales. En el caso de las tiendas locales, la mujer opta en un
15% como lugar principal de compra frente a un 8% de los hombres. En cuanto a
los hipermercados, optan el 14% de las mujeres frente a 28% de los hombres.
2.- La cesta
de la compra habitual vía on-line no supera el 2% de los consumidores
encuestados.
En el sector agroalimentario "la compra habitual" a través de Internet
se da en tan solo un 2%. El 59% afirma ir a la compra andando, el 35% en su vehículo particular, el 4% en el transporte público
y solo un 2% lo hace a través de internet. Concretamente la encuesta revela que
los hombres utilizan más el coche para realizar sus compras y que los mayores
de 65 años acuden andando al establecimiento en mucha mayor proporción (79%),
que lo más Jóvenes (47%). Se observa también que a medida que se incrementa el
uso de Internet para realizar la compra, disminuye el uso de compra a través de
llamada telefónica, por lo que la tendencia natural será que esta vaya
perdiendo relevancia.
3.- La
situación económica de los últimos años, ha provocado cambios en los hábitos de
compra en el 75% de los encuestados. Fundamentalmente y por este orden, los
consumidores hoy buscan más las ofertas (37%), aprovechan más la comida (23%),
han reducido el gasto en alimentación (10%) o diversifican su compra (6%). Donde
menos cambios se han detectado ha sido en las familias numerosas, posiblemente
por el poco margen de maniobra del que disponen puesto que sin duda son los que
suelen llevar las listas de las compras más ajustadas y mejor planificadas,
mejor aprovechamiento de alimentos, etc.
4.- Los
consumidores encuestados, en general, buscan las ofertas pero prefieren que
estas se alejen de su ámbito más privado.
5.- Los consumidores optan mayoritariamente por el consumo de productos
frescos frente al congelado o los platos preparados. Además cuanto más jóvenes son
los consumidores, mayor es el porcentaje de los que optan por productos
congelados (sobretodo) y/o preparados y menor el de los que optan por alimentos
frescos. El producto que más adquiere el consumidor en formato congelado, es el
pescado. Siendo este porcentaje algo mayor en el ámbito urbano que en el rural,
un 23% en el rural frente al 26% del urbano, tres puntos de diferencia.
6.- La mayoría de los consumidores (80%) compra los productos frescos
al peso.
Existe bastante equilibrio entre los que prefieren pedir al vendedor lo que
necesitan (40%) y los que prefieren elegirlo ellos mismos (40%). Un 19% de los
encuestados suele adquirir los alimentos frescos cogiendo las bandejas
preparadas por el establecimiento, aunque de éstos, un 7% lo hace por falta de
tiempo, aunque preferiría comprar al peso. Factores como la disponibilidad de
tiempo o la comodidad a la hora de hacer la compra pueden explicar las diferencias
encontradas en los diferentes ámbitos, edades y resto de variables.
7.- Casi el 20% de los encuestados optan por productos libres de
alérgenos
bien por cuestiones de salud (8%) o porque los consideran más sanos (11%),
siendo esta percepción mayor entre los más jóvenes. Factores como el nuevo
reglamento de etiquetado, donde es obligatoria la mención de estos, las dietas
o las modas, hacen que el consumo de estos productos crezca.
8.- La mayoría de los encuestados (46%), no consumen productos
ecológicos por su precio. Además un 24 % desconoce lo que son los productos ecológicos, siendo este
desconocimiento mayor en el ámbito rural, un 30% frente al 23% del ámbito
urbano.
9.- El 70% de los encuestados,
desconfían o desconocen los productos Transgénicos. Existe una gran desconfianza
entre los consumidores a la hora de adquirir productos transgénicos, un 36% no
se fía de ellos, un 11% considera que no hay suficiente información al respecto
de futuros efectos en humanos y un 34% no sabe/no contesta, lo que refleja el
gran desconocimiento al respecto.
10.- La mayoría de los encuestados realiza la compra de alimentos
perecederos dos o tres veces por semana (47%), mientras que la compra de los alimentos
no perecederos la realiza una vez a la semana (36%). Hemos detectado igualmente
que a mayor edad mayor número de visitas a los establecimientos (menor compra
por visita, mayor disponibilidad de tiempo para las compras, etc.) y que el
número de visitas al establecimiento se reduce a medida que crece la unidad
familiar (quizás la habitual mejor planificación y menor posibilidad de compra
por impulso puedan ser factores determinantes).
11.- La mayoría de los consumidores encuestados consideran adecuados el
tamaño de los envases, sin que esto influya de manera relevante en su
frecuencia de compra. En la mayoría de los productos por los que se ha preguntado, el
consumidor considera en general que el tamaño de los envases es el adecuado. No
obstante, es importante puntualizar, que el 20% aproximadamente, los considera
o demasiado grandes o demasiado pequeños.
12.- Las frecuencias de consumo de los distintos alimentos analizados,
distan de lo idóneo y reflejan unos hábitos alimenticios poco saludables. Se detecta, sin embargo, una
alimentación más equilibrada en las zonas rurales frente a las urbanas, pues
tienen en las primeras un mayor consumo de pescado y legumbres , y un menor
consumo de alimentos industriales, bebidas alcohólicas y bebidas refrescantes.
Encontramos diferencias significativas entre hombres y mujeres y por rangos de
edad, siendo los más jóvenes, los que peores hábitos tienen, por lo que podemos
concluir que se hace necesaria
perseverar en la importancia de
una alimentación saludable entre los más jóvenes.
13.- Menos de una cuarta parte de los consumidores encuestados se
alimentan fueran del hogar. Como es lógico, la frecuencia de las comidas fuera
del hogar es mayor en el ámbito urbano que en el rural.
Como hicimos el año pasado,
mensualmente a partir de hoy iremos publicando los resultados de cada las tres áreas
restantes y diseñando acciones que permitan la mejora desde el consumidor hasta
todos y cada uno de los eslabones que componen la cadena agroalimentaria.
jueves, 10 de diciembre de 2015
Mercadona y las Asociaciones de Consumidores analizan el comportamiento del consumidor y su percepción de la Cadena Agroalimentaria
El nuevo consumidor realiza
compras de menor tamaño y prioriza el factor precio en los productos que
adquiere. Es un consumidor más consciente, e inteligente, porque sabe que lo
puede encontrar en diferentes formatos y precios
Esta es la conclusión
a la que han llegado Mercadona y las asociaciones de consumidores CEACCU,
FUCI,
CECU,
UNAE
y UCA/CAUCE,
en el estudio con título “El nuevo perfil del
consumidor”; en el que, a través de cinco capítulos, se analiza al nuevo consumidor desde
diferentes perspectivas.
En esta publicación se presentan las conclusiones
del quinto y último capítulo, “Cadena
Agroalimentaria Sostenible ante el nuevo perfil del consumidor”. Esta parte
del estudio, ha sido elaborada por UCA/CAUCE
y ya puedes descargarlo en este enlace.
·
“Un consumidor más racional”
En tiempos de crisis, el motor que mueve a las personas
consumidoras para organizar su compra es el factor precio. La pérdida de poder
adquisitivo refleja el verdadero sentimiento actual de los clientes. Ha surgido
un comprador mucho más racional, que organiza y piensa la adquisición de
productos según este factor,que decanta en un alto porcentaje la tipología de
compra que va a llevar a cabo.
·
“Un consumidor más informado”
Nos encontramos con un nuevo consumidor que valora mucho
la disponibilidad de información en relación al establecimiento comercial y que
apuesta por el fortalecimiento de estos canales informativos.
La tendencia actual es que el consumidor quiera conocer qué
está comprando, cómo se ha elaborado, dónde se ha fabricado, optando en todo
ello por una comunicación 2.0, dónde el consumidor pueda informarse y que se le
responda con una atención al cliente diferenciada. Por eso se valora de manera
muy positiva por el consumidor el uso de las redes sociales y sus
potencialidades.
·
“Un consumidor que demanda más
productos frescos”
En materia de consumo alimentario, el consumidor
reivindica una mayor presencia de productos frescos en los mercados. Se
considera tarea y responsabilidad de la distribución comercial el poder
garantizar la existencia de este tipo de productos frescos en sus
establecimientos o lineales. Para ello, el nuevo consumidor es sensible a la
necesidad de revisar los canales de distribución para obtener unas condiciones
más ventajosas tanto para la cadena, como para el consumidor final.
·
“Un consumidor socialmente más
responsable”
Las demandas del consumidor apuntan en la necesidad de
avanzar y situarse del lado de este nuevo perfil de consumidor, sensible con el
mantenimiento de la sostenibilidad de la cadena alimentaria y con el necesario
equilibrio de las vías económica, social y medioambiental, para encontrar un
punto óptimo de nivelación de todos los que forman la cadena agroalimentaria. Términos
como “eficiencia”, “productividad”, “sostenibilidad”, “beneficio compartido”, “trato
al trabajador”,etc empiezan a formar parte de sus demandas y los factores que
influyen en sus decisiones de compra.
Con esta publicación, se
termina la serie de estudios que han elaborado en este informe conjunto Mercadona
y las Asociaciones de Consumidores y que abarca la percepción y las necesidades
de los consumidores desde el ámbito social, medioambiental, económico, de la
salud y formativo-informativo.
Recordamos los capítulos del estudio “Nuevo
perfil del consumidor” :
·
Seguridad Alimentaria: presente y
futuro.
·
Responsabilidad social y empresarial y
Desperdicio de Alimentos.
·
Cadena agroalimentaria sostenible ante
el nuevo perfil del consumidor. La respuesta a la demanda de productos frescos.
martes, 13 de octubre de 2015
Mercadona y las Asociaciones de Consumidores analizan la percepción de la Seguridad Alimentaria en el consumidor
Para el consumidor español, en muchos casos es determinante el factor precio, pero sin querer renunciar a la Calidad y a la Seguridad Alimentaria del producto.
Esta es la conclusión a la que han llegado Mercadona y las asociaciones de consumidores CEACCU, FUCI, CECU, UNAE y UCA/CAUCE, en el estudio con título “El nuevo perfil del consumidor”; en el que, a través de cinco capítulos, se analiza al nuevo consumidor desde diferentes perspectivas.
En esta publicación se presentan las conclusiones del tercer capítulo, “Seguridad Alimentaria; Presente y Futuro”. Esta parte del estudio, ha sido elaborada por UNAE y ya puedes descargarlo en este enlace. Los dos capítulos restantes, también serán públicos y accesibles, a través de este mismo medio y el de las citadas asociaciones, en los próximos meses.
La Seguridad Alimentaria, un derecho y una exigencia del consumidor
· “Hoy, la seguridad alimentaria es un derecho y una exigencia”. El consumidor quiere disfrutar de una dieta saludable elaborada con alimentos seguros y de calidad. Para garantizar este derecho, el consumidor debe ser consciente que alcanzar las máximas cotas de seguridad de los alimentos es una responsabilidad compartida y que requiere el compromiso absoluto de todos. Por eso, el estudio resalta que resulta fundamental formar e informar a los ciudadanos y concienciarles de que, como consumidores, forman parte de esta cadena en la que participan, también, las autoridades, los productores, los fabricantes y los distribuidores.
· “El nivel de seguridad Alimentaria hoy en día es muy elevado”. Entre otras razones se esgrime que el desarrollo normativo al respecto ha ayudado mucho en los últimos años. Así, en la Unión Europea existen más controles que nunca para garantizar la seguridad alimentaria. Se dispone de una amplia y minuciosa legislación, diversos mecanismos de inspección y control sobre los Estados miembros, redes de alerta y sistemas de control de calidad. Todos ellos tienen como objetivo común la salud de los consumidores, la transparencia informativa y la correcta información sobre los alimentos.
· “El consumidor, en última instancia, es el que decide”. La seguridad alimentaria, se mueve al impulso de la ciencia y la técnica, creando nuevos sistemas de control y seguridad, nuevas sustancias y productos, y nuevos métodos de producción. La sociedad es la que realmente marca esta evolución, ya que dichos adelantos se implantan o se abandonan dependiendo de la acogida que el consumidor haga de los mismos.
· “El futuro ofrecerá nuevas tendencias en los sistemas de producción y servicio”. Estas tendencias, deberán ser analizadas detenidamente desde el punto de vista de seguridad alimentaria y habrá que garantizar que el consumidor esté bien formado e informado para poder tomar decisiones con objetividad. El interés por ofrecer una gran variedad de productos y servicios al consumidor, unido a los problemas de agotamiento de los recursos, desperdicio de alimentos y globalización del comercio entre otros, harán que surjan estos nuevos escenarios. Pero no por nuevos serán menos seguros. Habrá que desarrollar los sistemas de control adecuados que garanticen la seguridad alimentaria, a la vez que se explica a la sociedad de manera trasparente qué se hace, porqué se hace y qué garantías tiene.
· “El consumidor de hoy, por lo general, confía en los productos que consume. No cuestiona la seguridad alimentaria, la da por hecha”. Sin embargo, quedan cosas por mejorar y desarrollar. Si se quiere seguir avanzando manteniendo esta confianza y mejorando, se debe trabajar, desde ya y desde todos los ámbitos, en mejorar, entre otros, los siguiente aspectos:
1.- Información. Los consumidores deben recibir de una manera clara, sencilla y eficaz, los datos claves de los productos. Es necesario hallar “Qué quiere o necesita saber el consumidor” del producto para no saturarlo de información innecesaria.
2.- Formación. El consumidor debe aprender y utilizar apropiadamente la información que se le ofrece para que haga una correcta selección, manipulación, uso y consumo del producto. Cada vez se dispone de más información pero no se avanza en conocimientos para interpretar, asimilar y utilizar provechosamente dicha información.
3.- Transparencia. La información y la formación que recibe ha de ser real, veraz, comprobable y, por tanto, transparente para que el consumidor confíe lo suficiente en ella.
También puedes consultar los dos primeros capítulos del estudio dedicados a “El gran reto de la digitalización en el sector alimentario” y los “Nuevos hábitos del consumo de alimentos. Decisiones de compra, factores y entorno”.
Recordamos los capítulos del estudio “Nuevo perfil del consumidor” :
- El gran reto de la digitalización en el sector alimentario.
- Nuevos hábitos del consumo de alimentos. Decisiones de compra, factores y entorno.
- Seguridad Alimentaria: presente y futuro.
- Cadena agroalimentaria sostenible ante el nuevo perfil del consumidor. La respuesta a la demanda de productos frescos.
- Responsabilidad social y empresarial y Desperdicio de Alimentos.
viernes, 22 de mayo de 2015
UNAE junto con las Asociaciones de Consumidores, CEACCU, CECU, FUCI, UCA/CAUCE, y Mercadona identifican cómo es el nuevo perfil del consumidor español
Esta es la conclusión a la que han llegado UNAE y las asociaciones de
consumidores CEACCU,
CECU,
FUCI,
UCA/CAUCE y Mercadona, fruto de su
colaboración, tras realizar un estudio sobre “El nuevo perfil del consumidor”
El estudio sobre el nuevo
consumidor recoge un análisis desde diferentes ámbitos como el social,
medioambiental, económico, de salud y el formativo-informativo. Entre otros, revela
factores como la evolución tecnológica, el binomio salud-alimentación y expone
cómo la situación económica y social a nivel mundial han modificado su
comportamiento. El consumidor de hoy no es el mismo que el de hace una década y
así lo presentan las asociaciones de consumidores y Mercadona en un estudio de cinco
capítulos.
Un
consumidor más eficiente y exigente
La situación económica de los
últimos años ha generado cambios en el perfil del consumidor medio. El
consumidor de hoy está dispuesto a buscar lo que necesita, dispone de más
opciones e información y ha aprendido a comprar donde encuentra aquello que
quiere. En muchos casos es determinante el factor precio, pero no es el único.
En ningún caso se renuncia a la Calidad y a la Seguridad Alimentaria del producto.
Además, existen otros factores que están ejerciendo su influencia en los hábitos
de compra: el consumidor comienza a demandar productos más saludables, medioambientalmente
sostenibles, con formatos que faciliten evitar el desperdicio y que sean
elaborados por empresas con una responsabilidad social reconocida y, todo ello,
facilitado a través de los nuevos canales de compra.
Un
consumidor más formado y más preocupado por su salud
Aunque, todavía queda mucho
camino por recorrer, es cierto que una gran mayoría de la población española
demuestra una preocupación por llevar una dieta sana; también lo es que menos
de la mitad reconocen llevarla a cabo. Sin embargo, los esfuerzos que se están
realizando desde todos los ámbitos permiten visualizar un cambio de tendencia en
el consumo que repercutirá, en un futuro,en la disminución del sobrepeso y la
obesidad y sus enfermedades derivadasen la población.
Un consumidor más solidario y responsable
Paulatinamente,
y quizás incitada por la crisis económica, la sociedad se va haciendo
consciente de que todos somos responsables, cada uno en su papel, para evitar
el desperdicio de alimentos y fomentar un consumo responsable. El desperdicio
de alimentos es el claro indicador de prácticas insostenibles desarrolladas en
el mercado global. Todos los actores implicados –productores, distribuidores y
consumidores- tenemos en nuestras manos avanzar en la solución de este gran
problema. Las prácticas responsables, junto a un consumo informado y consciente,
han de componer el escenario futuro para un cambio en el modelo
agroalimentario, que deberá ser sostenible, capaz de alimentar a toda la
población mundial y con el necesario equilibrio entre economía, sociedad y
medioambiente.
Un
consumidor más conectado
La segunda década del siglo está siendo, sin lugar a
dudas, la de Internet, las redes sociales y los dispositivos inteligentes. El
consumidor español actual destaca por hacer un uso masivo de tecnología, como la
del smartphone, así como por confiar
más en el comercio online o e-commerce;
propiciado también por la necesidad de reducir el tiempo en los procesos de
consumo. Además, todavía se tienden a infravalorar las ventajas que pueden
ofrecer las redes sociales al consumidor. Sin embargo, éstas se han tornado en
esenciales para el comercio y, en la próxima década, serán imprescindibles. La
clave será la transparencia entre los actores.
Un
consumidor más informado
Se configura un nuevo consumidor que valora mucho la
disponibilidad de información. La tendencia es que quiera conocer qué está
comprando, cómo se ha elaborado, dónde se ha fabricado. Para ello, se vuelve
esencial la comunicación 2.0, a la que el consumidor recurre para informarse u
obtener una atención al cliente diferenciada. Por eso valora de forma muy
positiva el uso de las redes sociales.Sin embargo, se observa cómo los deseos e
inquietudes del consumidor medio todavía no están sustentados en un
conocimiento, real, imparcial, y formado de aspectos como la nutrición, la ecología,
el desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria, la formación de precios, el
desperdicio de alimentos, las alegaciones nutricionales, entre otros temas. Para
mejorar el conocimiento del consumidor en estos factores, la labor e
implicación de las asociaciones de consumidores así como la colaboración de
Mercadona y la distribución, son fundamentales para favorecer la formación/información
y la transparencia con y para los consumidores.
El estudio, que será público y accesible a través
de este mismo medio y el de las citadas asociaciones, se irá presentando en los
próximos meses en forma de capítulos:
·
Nuevos
hábitos del consumo de alimentos. Decisiones de compra, factores y entorno.
·
Cadena
agroalimentaria sostenible ante el nuevo perfil del consumidor. La respuesta a
la demanda de productos frescos.
·
El
gran reto de la digitalización en el sector alimentario.
·
Seguridad
Alimentaria: presente y futuro.
·
Responsabilidad
social y empresarial y Desperdicio de Alimentos.
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miércoles, 13 de mayo de 2015
Bulo Sobre Cremas Deliplus
No existe ninguna orden de retirada de productos como afirma el bulo
RNB denuncia
una campaña a través de WhatsApp
contra cremas de la marca Deliplus
•
El mensaje usurpa la
identidad tanto de una médico como del propio Hospital Universitario Infanta
Leonor de Madrid, y alude a una inexistente retirada de productos ordenada por
Sanidad.
•
RNB ha denunciado el hecho a las
autoridades y emprenderá acciones legales contra quienes atentan contra los
productos de la marca Deliplus
_______________________________________________________________________________________________
Valencia,
13 de mayo de 2015
RNB, interproveedor de Mercadona y fabricante de la
gama de cremas de la marca Deliplus, denuncia la difusión a través de la red de mensajería WhatsApp de informaciones falsas que tratan de confundir a los consumidores y
desacreditar y dañar a productos de la marca Deliplus.
En contra de lo que falsamente se da a entender, ni se ha procedido por parte de Sanidad a retirar
ningún producto de la marca Deliplus, ni los mensajes han
sido firmados ni enviados por una doctora del Hospital Universitario Infanta
Leonor de Madrid, por lo que no pueden atribuirse al citado hospital, como así ha
ratificado el propio centro sanitario.
Debido esta campaña difamatoria, RNB ha decidido presentar una denuncia ante las
autoridades para que se identifique el origen de la misma y se actúe de forma inmediata contra sus inductores, contra los que la empresa
tomará las medidas legales que correspondan.
RNB hace público este comunicado para
informar a los usuarios de las cremas Deliplus, cuya seguridad es absoluta.
Asimismo, hacemos un llamamiento a los ciudadanos para que, desde la
responsabilidad, no difundan estos mensajes que sólo buscan desde
la más absoluta falta de ética, difundir falsedades entre la opinión pública y dañar a una marca y una empresa de reconocida solvencia
y garantía.
·
El bulo que circula en Whatsapp:
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